Durante años, las baterías de los dispositivos electrónicos han estado rodeadas de mitos que pasaron de generación en generación: no dejarlas conectadas toda la noche, no usarlas mientras cargan o evitar que alcancen el 100%. En el caso de las notebooks, una de las advertencias más repetidas sostenía que mantenerlas permanentemente enchufadas dañaría la batería de forma inevitable.
Esa creencia tiene origen en una época en la que los sistemas de gestión energética eran menos sofisticados. Hoy el panorama es distinto. Tanto laptops como celulares modernos incorporan sistemas inteligentes que administran la energía de manera automática. Cuando el equipo alcanza el 100% de carga, deja de enviar energía a la batería y pasa a funcionar directamente con corriente eléctrica, reduciendo el desgaste por ciclos innecesarios.
Esto significa que ya no ocurre el sobreciclo constante que afectaba a dispositivos antiguos. Sin embargo, aunque el sistema detiene la carga, mantener la batería permanentemente al 100% sí puede generar un mayor estrés químico y térmico a largo plazo.
¿Conviene limitar la carga al 80%?
Diversos especialistas coinciden en que configurar un límite de carga al 80% es una de las mejores prácticas para extender la vida útil de la batería. Varias marcas ya ofrecen esta opción bajo nombres como “Modo de conservación” o mediante herramientas integradas en el sistema operativo.
Las baterías de ion de litio —presentes en notebooks y smartphones— sufren mayor degradación cuando permanecen durante largos periodos en niveles extremos de carga, especialmente al 100% y bajo temperaturas elevadas. Limitar el máximo reduce ese estrés y puede traducirse en más ciclos útiles antes de que la capacidad disminuya de manera significativa.
No obstante, la durabilidad final depende también de factores como la temperatura ambiente, la calidad del hardware y los hábitos de uso. El calor excesivo es uno de los principales enemigos de cualquier batería. Aunque los dispositivos cuentan con mecanismos de protección que pueden apagar el equipo ante riesgos, la exposición constante a altas temperaturas acelera el desgaste interno.
Cómo detectar si la batería se está deteriorando
La degradación de una batería es un proceso natural. Por ejemplo, que después de un año de uso la capacidad máxima marque un 92% se considera normal. En cambio, si la pérdida supera el 20% en el mismo periodo, podría indicar un problema asociado a calor excesivo, uso intensivo o cargadores no certificados.
La revisión periódica del estado de la batería permite anticipar fallas y ajustar hábitos antes de que el rendimiento se vea seriamente afectado.
El nuevo límite de carga en macOS 26.4
La tendencia de limitar la carga ha sido reforzada recientemente por Apple, que incorporó el control manual del límite de batería en macOS 26.4 para equipos MacBook. Esta función, disponible inicialmente en versión beta y con lanzamiento general previsto para abril, permite elegir hasta qué porcentaje se desea cargar el equipo, desde el 80% hasta el 100%.
Hasta ahora, los MacBook contaban con la función de “Carga optimizada de batería”, basada en algoritmos que aprendían los hábitos del usuario para ajustar automáticamente el nivel de carga. Sin embargo, ese sistema dependía de predicciones que no siempre coincidían con las rutinas reales.
Con la nueva herramienta, el control queda directamente en manos del usuario. Desde los Ajustes del Sistema, en la sección Batería, es posible activar el Límite de carga y seleccionar el porcentaje deseado. Una vez configurado, el equipo dejará de cargar al alcanzar ese nivel, aunque ocasionalmente podrá completar el 100% para calibrar correctamente la batería.
La integración de este tipo de funciones demuestra que la industria reconoce la importancia de ofrecer herramientas concretas para prolongar la vida útil de los dispositivos. Reducir la carga máxima y vigilar la temperatura ya no son solo recomendaciones técnicas: son estrategias respaldadas por los propios fabricantes.
En conclusión, dejar una laptop enchufada ya no representa el riesgo que suponía hace años. Sin embargo, adoptar el hábito de limitar la carga al 80% y evitar el sobrecalentamiento puede marcar una diferencia significativa en la durabilidad y el rendimiento de cualquier dispositivo portátil.
